3 abril La suerte del autoestopista austral

Carretera Austral con Pinochito
Hoy nos ha tocado la lotería! Con un buen despertar, y unos bocadillos de carne, nos hemos echado a caminar en busca de un destino incierto dirección Argentina.

Primer intento, se acerca un auto

 y esta vez el primer intento es un premio. Un pick up rojo, como tantos que vimos pasar en el Quehulat, esta vez nos recoge conducido por un caballero de camisa de marca y ojo claro. Pinochito, decidimos apodarle poco mas tarde. Su dirección a Chile chico, nos acerca toda una etapa de una sola tirada.

En compañía de el Señor Pinochito la conversación es fluida, aunque nos da su opinión quizás algo precipitadamente sobre la problemática de la Región de Aysen, que nos deja comprometidos con nuestras respuestas y el desierto de montañas que vamos atravesando.
Sus ideas rebozadas con insultos hacia los mapuches, desde que carecen de derecho a exigir, si además de flojos viven aislados por su voluntad, y si además de no ser escuchados desde Santiago encima de todo, no son mas que un problemilla sin importancia…

Callamos. Dejamos que nuestro corazón con razón de viaje hable por si solo. Tratando de llenarnos los ojos de vistas maravillosas, los oidos los dejamos en un último plano y mientras nuestras palabras fluían desde el buen karma , entendimos que el mundo esta hecho de gente diferente pero los sueños nos acaban uniendo, Pinochito nos hace preguntas sobre nuestro viaje, y entre ratos se le ve feliz.

El viaje a pesar de ese mal comienzo continua harto agradable. Hablamos de Naturaleza, nuestra anécdota del ventisquero colgante parece impresionarle. El paisaje mientras rodamos sigue siendo espectacular, cielo azul, la carretera asutral, los fiordos, montañas afiladas, lagos interminables, es imposible no sentirse parte de un todo. Javi exclama en un instante, ¡Un condor!. Paramos en la cuneta y entusiasmado lo vemos surfear el aire a cámara lenta. Otro regalo que nos da Chile.

Continuaremos hasta chile Chico y somos invitados a almorzar, parece nuestra compañía agrada al señor Pinochito que también ha quedado para comer con el señor Pato que nos presenta a la entrada del restaurante peor afamado en el pueblo, según nos cuenta pato en cuanto al camarera se dio la vuelta.
Pato no come salmón. El último fin de semana se celebró u famoso campeonato de pesca en el lago de Chile chico, Pinochito nos cuenta que Pato se llevo el premio por su pieza de no recuerdo cuanto kilos. Pero porque Pato no come salmón, eso no lo contó.

Durante el almuerzo siguieron algunos comentarios jocosos de Pinochito a su amigo/ empleado y mapuche, por el que no pude contener más mis palabras y escapa de mi boca, un no se puede generalizar, con cierta irritación.

Aquí se pidió la cuenta para despedimos, no sin darnos un abrazo de agradecimiento, y un mapa que nos entrega Pato con el consejo de que al pasar la frontera argentina, busquemos a su primo que vive en los Antiguos para que nos guíe hasta el Perito Moreno.

Otra ración mas de suerte que no podemos digerir como el salmón que no comía Pato, y sobre el que además tenía razón. Estaba seco.

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Publicado por

amaia creativa

No hay felicidad si no hay creatividad

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