1 Mayo: 1,2,3,4,5

5 han sido los autos que nos han traído hasta Motueka, una mano de coches. Una mano que saluda a cada uno de sus conductores agradeciendo el impulso de parar y recogernos.

1- Una chica Neozelandesa que comenzaba sus vacaciones y acostumbraba a recoger haciendo dedo. 4 fuimos recogidos en el tramo de nuestro viaje hacia Nelson. Alucinante bondad. Un coche con una neozelandesa, una alemana un francés y dos españoles viajando gratis sin pedir nada mas a cambio que una buena historia que contar durante el trayecto.

Wherer are you from es el comienzo de todas…

2- Un coche negro para, como adivina Javi. Y una pareja de maorís de Coromandel ofrecen con sonrisa a llevarnos. Hablamos poco el acento nos dificulta el entendimiento, pero asienten continuamente con un Yeeeeeeeah que resuena como ritmo de tambon, su voz suena a música.
Curioseamos sobre su cultura, les preguntamos si salen de viaje fuera de N.Z., responden que no. Para ellos España es un sueño casi inalcanzable, para nosotros los maoris el mismo sueño, cumplido.

3- 2 jóvenes alemanes nos ven de lejos desde la gasolinera donde repostan, e intuimos las ganas de recogernos, casualmente se dirijen a Nelson en busca del Abel Tasman Track. Esta experiencia es codiciada por gente de todo el mundo y habiendo llegado a este término solo nos queda relajar y disfrutar del paisaje.

Llegados a Nelson,en la oficina de turismo nos explican toda la informacion necesaria para iniciar el treckking. Aun nos hace falta provisionarnos del equipoy reservar las estancias en los refugios, requisito indispensable para el control de los caminos, y cuidado de la reserva.

Decidimos continuar hasta el pueblo donde comienza el recorrido. Motueka

4- Seguimos el sorteo de coches avanzando por la carretera, salir del pueblo nos garantiza tomar la dirección correcta hacia nuestro destino. Barbara se detiene al verlo, sin dudarlo, acerca su furgo hasta la cuneta y nos recoge.
Barbara, una mujer mayor dueña de una furgo destartalada, llena de cachivaches imposibles de acertar para que sirven Javi viaja delante junto a ella y entre ellos surgen mas las risas que las palabras pero el trayecto ha sido corto aunque muy divertido. Esta Neozelandesa 100% kiwi, llena de sonrisas y calor humano nos regala un abrazo al devolvernos al arcén.

Un privilegio conocerla.

5- Somos 4 en la misma esquina para llegar a Motueke. Overbooking de viajeros gratis. No queremos molestar y respetamos el turno, asi que nos escondemos para evitar el tumulto, no sin avisar de nuestra intención. Pero parece que nuestra intención es bien tomada por los preferentes. Un pick up rojo (otra vez) se detiene a recogerles y ellos nos hacen gestos para indicarnos de que hay sitio para ir todos juntos. GOAL!!

Un holandes, un Motuekense (si asi se puede decir), un israelita y dos españoles viajan en una furgoneta…seguramente salgan muchos chistes de estas situaciones, y a la vista de mis preguntas y las caras de no entender, suena bastante a broma.

Llegados a Motueka- Hotel- Compra

Cuando mi cabeza ya parece no poder mas, del trabajo de traductora, del entusiasmo y el asombro por tanta suerte, pueda parece que ya nada queda por descubrir…una nunca debe bajar la guardia.

Una pareja de chilenos esperan como nosotros para cenar en la calma de este hostel.
Sentandos para la cena, y antes de empezar a disfrutar de la comida, un “que aproveche” puede ser y lo fue, la llave para conocer a 2 almas tan gemelas como las nuestras.

Pablo y Paulina, llegaron a Nueva Zelanda con un sueño en bruto, hace 11 meses. Un sueño que han ido tallando hasta diseñar la maqueta de su futuro, lindo con una casa construido con sus propias manos gracias a los conocimientos aprendidos en este pais de filósofos de la tierra.

Son visa workers, trabajan recogiendo manzana, y nos animan a buscar trabajo. Se les ve orgullosos de haber roto los standares conservadores chilenos que les hubieran llevado a trabajar en una oficina. Ingenieros los dos por el mismo sueldo de un mes allá, aquí trabajan, 1 semana, y en la tierra, en contacto directo con el mundo elemental.

Paulina me habla y somos espejos la una de la otra, menuda conexion tan brutal, que me impacta, y nos abrazamos, felices de nuestro por fin encuentro.
Cuanta unión en tan poco tiempo. Cuantas son las preguntas que no nos atrevemos a respondernos. Al menso una sonrisa es la clave de todas ellas.

Hoy día de la madre en Motueka, hemos llegado al umbral de la felicidad.

motueka

25 Abril Para el viajero no importa saber el día de la semana, solo el de llegada y partida.

Los caprichos del tiempo parecen engañar facilmente a la percepción y por momentos creo que el ayer sucedió hace mil años. La culpa de este desorden espacio temporal me viene de la noche en el autobús dirección Wellington.
Sufro de Bus-lag.
La llegada a Auckland fue mas tranquila, que la primera, nos movemos con mas soltura por Queen Street. Soltamos la furgoneta aliviados por un perfect check out (a pesar de algunos toques de chapa de poca importancia pero de molesta incertidumbre sobre nuestra fianza) cargamos nuestras mochilas y comezamos de nuevo la caminata..

Nunca el peso extra de mi mochila me lleno de tanta felicidad. Siento que llevo puesto todo lo que necesito, cargado con mi esfuerzo, me hace sentirme como poderosa locomotora.

Auckland sigue fluyendo, rios de personas/peces de todos los colores, arriba y abajo.
El mismo músico con su guitarrita electrica, sigue tocando con alegria. Auckland con sus miles de escaparates de comida para humanos, ya te pillé el truco!.
Nos comemos una hamburguesa y nos sacamos fotos. Aqui comer es todo un show, y somos actores de su espectáculo.

Pero nos marchamos de esta ciudad, alas 19:50 hacia Wellington, no quedan mas opciones de viajar en otro transporte hacia la ciudad capital de este pais. Nos dirijimos hacia el andén cuando nos vemos metidos en un autobús auxiliar rodeados de maories y mochileros. El autobus principal de dos plantas y asientos de cuero es mas adecuado apra sus viajeros de maleta y rostro pálido. Casualidad? Somos salvajes!!

Al poco de arrancar el grupo de jóvenes maories, abrazando un ukelele cantan asombrosamente como si viajasemos con un coro de angeles. En silencio disfrutamos. Cada nota un regalo, el sonido del ukelele nos reconforta y adormece entre los vaivenes de autobus de 2ª clase. Entre canción y canción, se escuchan las risas jóvenes, recuerda el sonido de los pájaros de estecontinente.

Once horas de viaje en la noche y dormimos casi durante toso el trayecto a pesar de torturador autobus.A nuestro lado viajan una curiosa pareja. Un señor grande que recuerda a Kirk Douglas en 20.000 leguas de viaje submarino, y una chica cuya cara nos parece de pícara española…

Acertamos!
Conversamos de madrugada en la parada del bus. Magda es de Mallorca acompaña a este gran señor que llamamos Capitan a Wellington, para tramitar los papeles de su barco que dejó averiado en Tahití. Ambos se conocieron en Fat Cat, Hostel que regenta Magda en la isla norte, el mas barato de todo N.Z apunta con sonrisa que achina sus expresivos ojos.

A nuestra llegada a las 5 de la mañana, la suerte se despierta antes que nosotros. El conductor del bus se ofrece a acercarnos hasta el hotel, donde tienen reservado Magda y el capitan, nuevo y económico. Perfecto. Y sin haber despegado caso los ojos por completo, tenemos la mejor compañia para conocer esta ciudad llena de arte, tierra viva y mar abierto.

Todavía tengo el cuerpo cansado de tanta intensidad en tan poco tiempo. Esta aceleración esta siendo rápida y en ascenso. De mi litera superior, vuelvo a compartir espacio sonidos y saludos con personas de todo el mundo.

Esta noche cenaremos con Magda, el Capitan y unos amigos del Fat Cat.Hoy es el cumpleaños de uno de ellos y lo celebraremos, por su nacimiento y por el nuevo encuentro.

Mágico encuentro con Magda y el Capitan