25 Abril Para el viajero no importa saber el día de la semana, solo el de llegada y partida.

Los caprichos del tiempo parecen engañar facilmente a la percepción y por momentos creo que el ayer sucedió hace mil años. La culpa de este desorden espacio temporal me viene de la noche en el autobús dirección Wellington.
Sufro de Bus-lag.
La llegada a Auckland fue mas tranquila, que la primera, nos movemos con mas soltura por Queen Street. Soltamos la furgoneta aliviados por un perfect check out (a pesar de algunos toques de chapa de poca importancia pero de molesta incertidumbre sobre nuestra fianza) cargamos nuestras mochilas y comezamos de nuevo la caminata..

Nunca el peso extra de mi mochila me lleno de tanta felicidad. Siento que llevo puesto todo lo que necesito, cargado con mi esfuerzo, me hace sentirme como poderosa locomotora.

Auckland sigue fluyendo, rios de personas/peces de todos los colores, arriba y abajo.
El mismo músico con su guitarrita electrica, sigue tocando con alegria. Auckland con sus miles de escaparates de comida para humanos, ya te pillé el truco!.
Nos comemos una hamburguesa y nos sacamos fotos. Aqui comer es todo un show, y somos actores de su espectáculo.

Pero nos marchamos de esta ciudad, alas 19:50 hacia Wellington, no quedan mas opciones de viajar en otro transporte hacia la ciudad capital de este pais. Nos dirijimos hacia el andén cuando nos vemos metidos en un autobús auxiliar rodeados de maories y mochileros. El autobus principal de dos plantas y asientos de cuero es mas adecuado apra sus viajeros de maleta y rostro pálido. Casualidad? Somos salvajes!!

Al poco de arrancar el grupo de jóvenes maories, abrazando un ukelele cantan asombrosamente como si viajasemos con un coro de angeles. En silencio disfrutamos. Cada nota un regalo, el sonido del ukelele nos reconforta y adormece entre los vaivenes de autobus de 2ª clase. Entre canción y canción, se escuchan las risas jóvenes, recuerda el sonido de los pájaros de estecontinente.

Once horas de viaje en la noche y dormimos casi durante toso el trayecto a pesar de torturador autobus.A nuestro lado viajan una curiosa pareja. Un señor grande que recuerda a Kirk Douglas en 20.000 leguas de viaje submarino, y una chica cuya cara nos parece de pícara española…

Acertamos!
Conversamos de madrugada en la parada del bus. Magda es de Mallorca acompaña a este gran señor que llamamos Capitan a Wellington, para tramitar los papeles de su barco que dejó averiado en Tahití. Ambos se conocieron en Fat Cat, Hostel que regenta Magda en la isla norte, el mas barato de todo N.Z apunta con sonrisa que achina sus expresivos ojos.

A nuestra llegada a las 5 de la mañana, la suerte se despierta antes que nosotros. El conductor del bus se ofrece a acercarnos hasta el hotel, donde tienen reservado Magda y el capitan, nuevo y económico. Perfecto. Y sin haber despegado caso los ojos por completo, tenemos la mejor compañia para conocer esta ciudad llena de arte, tierra viva y mar abierto.

Todavía tengo el cuerpo cansado de tanta intensidad en tan poco tiempo. Esta aceleración esta siendo rápida y en ascenso. De mi litera superior, vuelvo a compartir espacio sonidos y saludos con personas de todo el mundo.

Esta noche cenaremos con Magda, el Capitan y unos amigos del Fat Cat.Hoy es el cumpleaños de uno de ellos y lo celebraremos, por su nacimiento y por el nuevo encuentro.

Mágico encuentro con Magda y el Capitan

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Publicado por

amaia creativa

No hay felicidad si no hay creatividad

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