Sábado dominical

Hoy no quiero caminar.

El cuentakilómetros de nuestros pasos suma ya demasiados y aunque son muchos los lugares que se pueden visitar…las emociones están exaustas para llegar al verdadero disfrute. Por lo que hoy, es día de descanso y buenos alimentos.

Estos últimos días hemos visitado los dos glaciares mas grandes de los Alpes Neozelandeses. Franz Joseph y Fox Glacier.
Dias de espíritu explorador, caminatas entre senderos de árboles cubiertos del verdor de las plantas y de mil tipo de sonidos de pájaros que nos rodean.

De este modo somos felices, plenos en la naturaleza viva.

Cantamos y bailamos al paso de nuestras pisadas durante kilómetros.
Pero el cansancio se va agarrando a nuestro cuerpo. Un agotamiento que ademas de físico se suma al mental por las dificultades que crea el idioma. Aún así onversamos con todas las personas que se cruzan en nuestro camino. Personas,o incluso familias, como la de hindús que nos recogió de camino a Fox Glacier en una nueva aventura como autestopistas. Viajando en dos potentes todoterrenos nos hacen un hueco en la parte trasera destinada a maletas animales y otros cachivaches. Curiosos por conocer nuestra historia, nos hacen preguntas mientras los mas pequeños nos miran con tanta vergüenza como admiración.
Tratamos de transmitir toda la fuerza de la emoción de nuestra experiencia, entregándome por completo al contagio del espíritu aventurero que tanto me llena de felicidad. Y eso agota de verdad.

Anoche, despues de la jornada de visita al Glaciar y al Lago de la relexión Mathenson, no podía dar mas de mi.
Mis palabras hablando con Sylvia, una viajera italiana, iban descendiendo de volumen al final de cada frase. Ella comprende mi estado y con su bella sonrisa, me da las buenas noches para retirarnos a nuestros aposentos.

Y es que expresar tanto en inglés agota. Me doy cuenta de lo importante de viajar con alguien que habla tu mismo idioma. Sino acabaríamos como Jeni, la chica catalana que nos recogio del glaciar.
Ella viaja sola desde hace 5 meses, y tras ese tiempo, nos muestra su entusiasmo por hablar, y habla habla, sin dejarnos devolver la palabra. Un aolla express que necesita sacar de dentro, juegos de palabras, sonidos que no encontraban destinatario hasta llegar a nosotros. La dejamos hablar porque ella nos lo pidió.

Pero lo que más necesitaba era un abrazo. Se lo dimos.

Viajar te hace duro y grande, pero crecer demasiado tampoco es sano. Todos necesitamos afecto en algún momento y en ese tiempo de viaje también se necesita el cariño de cualquier persona, sino el silencio te deja la piel dura como el cuero.

Me alegra tanto de tener a Javi aqui.
Hoy es día de descanso, hemos parado de caminar pero no de cocinar.
Hoy pucherito de amor!!

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